Vidas Paralelas
la realidad supera la ficción


Archivo de Lecturas Paralelas

Vidas Paralelas/Archivo de Lecturas Paralelas


Nacieron mientras escribíamos La Caja, como destellos de memoria y emoción.
A veces era una frase, una idea o un fragmento de la literatura universal que nos venía al corazón

Nacieron en el pie de página, como un rincón discreto para emociones y sugerencias.
Hoy las guardamos aquí: una memoria mínima de lo que pasó por allí.

Si alguna vez encuentras la tuya, cuéntanosla.

Vidas Paralelas - Firma de Carmen Ferrita



Inspirado en Macbeth
—Acto IV, Escena 1—
(Escena de las brujas)

En torno al caldero girad,
los que al poder queréis servir;
echad promesas, miedo y ambición,
y un voto falso para mentir.

Oro verted, favores callad,
bajo el humo del despacho gris;
girad la cuchara del cargo y del miedo,
que hierva el nombre del que ha de subir.

Doble afán y doble tormento,
fuego arda, burbujee el cuento.

Bancos y jueces, políticos también,
todos soplad sobre el mismo bien;
que el que hoy se nombra, mañana caiga,
y otro más dócil tome su lugar.

Doble afán y doble tormento,
arda el fuego… y reine el silencio.

Recreación libre de Carmen Ferrita para
Vidas Paralelas/La Caja de la obra original de
William Shakespeare


Discurso del método
—Párrafo final—

. . .

Esta declaración que aquí hago bien sé que no ha de servir para hacerme importante en el mundo; mas no tengo ninguna gana de serlo y siempre me consideraré más obligado con los que me hagan la merced de ayudarme a gozar de mis ocios, sin tropiezo, que con los que me ofrezcan los cargos más honorables de la tierra.

René Descartes


Discurso del Método
—Segunda parte—

. . . 

Y como la multitud de leyes sirve muy a menudo de disculpa a los vicios, siendo un Estado mucho mejor regido cuando hay pocas, pero muy estrictamente observadas, así también, en lugar del gran número de preceptos que encierra la lógica, creí que me bastarían los cuatro siguientes, supuesto que tomase una firme y constante resolución de no dejar de observarlos una vez siquiera:

Fue el primero, no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mí espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda.

El segundo, dividir cada una de las dificultades, que examinare, en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.

El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.

Y el último, hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada.

René Descartes


La vida es sueño

Es  verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca


Poderoso caballero es don Dinero

. . . 

Es galán y es como un oro,
tiene quebrado el color;
persona de gran valor,
tan cristiano como moro;
pues que da y quita el decoro
y quebranta cualquier fuero,
poderoso caballero
es don Dinero.

. . . 

Francisco de Quevedo


Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
médulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo